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Perú: Gastronomía, desierto y la magia de lo inesperado

En mi lista de deseos (que, por cierto, es interminable), había un país marcado con tinta indeleble desde hace mucho tiempo: Perú.



Todo sobre este lugar me llamaba la atención: sus paisajes contrastantes, su historia milenaria y, sobre todo, su gastronomía. ¡No se imaginan lo bien que se come allá! Ceviches frescos, lomos saltados, arroces con mariscos, chocolates... no por nada es considerada, año tras año, una de las mejores cocinas del mundo.

Incluso en la barra son unos cracks. Existe una eterna disputa sobre dónde nació el Pisco (el destilado de uva bandera de la región), ya que Chile reclama su autoría. Pero yo, con todo el respeto a mis amigos chilenos, compro la versión de la historia que me contaron en Perú. Allí, el Pisco Sour es prácticamente una religión.

Lima: La puerta de entrada

Mi base de operaciones fue el hotel Radisson Red en Miraflores. Para mí, es la ubicación estratégica perfecta: estás cerca de todo, la zona es súper segura y vibrante. Puedes salir a correr en la mañana por el malecón y regresar tarde después de la "juerga" con total tranquilidad.

Lima es una ciudad que sorprende porque lo tiene todo: clima fresco, vista al mar, ambiente cosmopolita y gente amabilísima. Si vas, estos son mis imperdibles:

  • Plaza de Armas y Centro Histórico: El lugar exacto donde se fundó la ciudad en 1535. Caminar por aquí es viajar en el tiempo entre el Palacio de Gobierno, la Catedral y el misterio de las famosas catacumbas.

  • Larcomar: Un centro comercial único en el mundo, enclavado en los acantilados. Es el spot perfecto para ver el atardecer sobre el Pacífico mientras pruebas la gastronomía local. Tip: Recorre el malecón de Miraflores completo, sus parques son una joya.

  • Barranco: El alma bohemia de la ciudad. Aquí se respira arte callejero, casonas antiguas y bares con mucha onda. El plan ideal es caminarlo al atardecer y terminar tomando unas Cusqueñas bien heladas.

  • Museo Larco: Una parada obligatoria para los nerds de la historia (como yo). Aquí se resumen más de 5.000 años de historia precolombina en una colección impresionante rodeada de jardines hermosos.

Adrenalina en el desierto: Ica y Huacachina



Todo en Lima estuvo increíble, pero el clímax del viaje fue, sin duda, el desierto de Ica y el Oasis de la Huacachina. Gente, esta experiencia no tiene comparación.

Imagínense esto: subir a unos buggies (tubulares) y atravesar dunas gigantescas a toda velocidad, sintiendo que el corazón se te sale del pecho en cada bajada. Y por si fuera poco, deslizarse por la arena en una tabla (sandboarding). Es una de las actividades estrella que más disfrutan los viajeros de Viaja Vip, y con toda la razón. Ver la inmensidad dorada del desierto y llegar al oasis al final del día es una imagen que se te queda grabada para siempre.

En ese mismo recorrido visitamos Paracas y las Islas Ballestas, un refugio natural en medio del mar donde conviven leones marinos, pingüinos de Humboldt y miles de aves. Es un recordatorio brutal de la belleza natural de nuestro planeta.

¿Vale la pena viajar a Perú desde Colombia? 


Absolutamente. Para nosotros los colombianos, Perú debería ser un destino casi obligatorio. Es accesible (el costo de vida es similar al de Medellín o Bogotá), la oferta turística es inmensa y se adapta a todos los presupuestos.

Yo volvería mil veces, especialmente porque me quedó pendiente la joya de la corona: Cusco y Machu Picchu. Y cuando vuelva, lo haré nuevamente de la mano de Viaja Vip. No hay nada como viajar con planes personalizados donde tú decides el ritmo, los hoteles y las experiencias, pero con el respaldo y el sello de calidad que te da tranquilidad total.



 
 
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